//
estás leyendo...
Canciones

“Para los rumberos” y otras himnos faraónicos

Portado del álbum 'Para los rumberos' de Tito PuenteTito Puente no es un nombre. Dejó de serlo hace décadas, cuando las diez letras que componen esas dos palabras se transformaron en la imagen acústica de un timbal, tan fuerte que cuando decimos Tito Puente las manos involuntariamente imitan los movimientos de sus baquetas.

Decir Tito Puente es decir música latinoamericana, pero no solo eso, también es decir rock, chachachá, cumbia o bolero. Decir Tito Puente es decir tantas cosas que, al menos hoy, nos vamos a concentrar en una sola. Hoy vamos a decir Tito Puente y con el vamos a mandar un mensaje ‘Para los rumberos’…

Para muchos Tito Puente puede ser solo el alegre personaje que le cantó al señor Burns en un episodio de los Simpsons o el simpático invitado de Plaza Sésamo que le enseñó a Elmo qué es un timbal. Otros, con un poco más de conocimiento, lo identificarán como el autor de 55 bandas sonoras del cine y algunos más lo coronarán como Rey del Mambo. Todos ellos pueden tener parte de razón y parte de equivocación, pero a los que nos vemos en la obligación de desmentir es a quienes aún hoy creen que ‘Oye como va’ es original de Carlos Santana.

En 1971, Carlos Santana no era el célebre guitarrista que es hoy. Se trataba de un joven de apenas 24 años, virtuoso desde entonces, pero aún en búsqueda de una partitura que inmortalizará sus cuerdas. Y pese a que eran septentrionales los aires que alimentaban la inspiración del mexicano, la melodía que esperaba por sus dedos habitaba al sur del Río Bravo.

‘Oye como va’ es un tema que Tito Puente grabó en 1962, el cual había encontrado un éxito discreto en el ambiente musical de Nueva York. Gracias al virtuosismo ecléctico y experimental de Santana, el tema recibió una segunda oportunidad ante el público angloamericano y terminó por desenfundar el arsenal que Puente mantenía en su bóveda de talentos. Para 1971, los timbales de Tito tenían la misma fuerza de siempre, pero ya no estaban solos.

A finales de los 60 y principios de los 70, otra generación de músicos había invadido la escena de lo latino en la Gran Manzana: Colón, Lavoe, Barretto, Harlow y Pacheco amenazaban con posicionarse como los nuevos referentes de la música del Barrio, pese a que muchos de ellos eran inclusive alumnos de Tito Puente.

*Para entonces, Tito ya estaba consagrado entre las multitudes que se habían rendido ante su percusión en los grandes salones y hasta en el mítico Palladium, antes inclusive de que lo raptara el rock and roll. Sin embargo, Puente dio un paso al frente y renovó su arsenal. Ciertamente había con qué hacerlo.

Carlos Santana volvió a ser la fuente de inspiración. Con ‘Oye cómo va’, entrambos labraron un terreno donde el rock afroamericano y el son afrocaribeño pudieran mirarse a la cara y reconocerse. Si todo hubiera terminado allí, ‘Oye como va’ hubiera sido una anécdota solitaria, pero había más.

‘Para los rumberos’ era una suerte de chachachá grabado en 1955, con un tema bastante conservador y el cual fue transformado por la guitarra de Santana en un hijo más del apareamiento entre la electricidad y los tambores que si bien no llegó a tener el impacto de ‘Oye cómo va’, fungió como plataforma de lanzamiento de otro cohete que aterrizó en la historia.

‘Para los rumberos’, ya no una canción anclada en los el sonido conservador de los 50, sino un álbum revolucionario que se embebía del espíritu innovador de los 70, representa un giro en la carrera de Tito, desde la canción misma que le da el nombre al trabajo discográfico. La rumba de la versión del 55 cede el paso a un mambo revolucionado al compás de los metales  que heráldicos anuncian, uno sobre otro y uno detrás de otro, multiplicados, un momento cumbre en la noche latinoamericana: la rumba, que ya va a llegar.

La invitada de todas las noches entra de manera dramática en el escenario, con una marcha faraónica y un canto de guerra que condena cualquier inamovilidad en la pista, la sentencia como cobardía, porque los verdaderos rumberos deben ponerse de pie y reverenciarla con su danza a ella, la dama alborotada por la que todos se mueven, la que hechiza a quienes la escuchan, lo quieran o no, y les inyecta un movimiento convulso.

Tito Puente se luce, aunque es una frase que supone una redundancia, porque estamos hablando de Tito Puente, el hombre que no puede no lucirse. Lo imaginamos rendido sobre sus timbales, consumido por la rumba, esclavo de ella, a quien le rinde el excelso tributo que brota de sus puños y revienta sobre un caldero que transforma golpes en órdenes que liberan la cintura.

Se dicen tantas cosas de Tito Puente. Admiradores y veneradores soportan que su apellido se pronuncie con una innecesaria ‘S’ al final o que se diga que era un cantante de salsa, cuando ni cantó ni cocinó, como él mismo diría para desmentir que la salsa fuera algo que se pudiera tocar con dos baquetas.

Se dicen tantas cosas de Tito Puente, pero hoy solo podemos decir una: la rumba ya va a empezar.

Acerca de juferoes

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, editor de un conocidísimo portal online (que seguramente alguna vez has visto), apasionado de tecnología móvil y de música afrocubana. Mi escritor preferido es Andrés Caicedo y la mejor película que he visto en mi vida (creo) es La Hora 25 de Spike Lee.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: