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Artistas

La República de El Barrio

“Neighborhood” no es una palabra fácil de pronunciar para un hispano, no tiene la familiaridad de “barrio”, un término que en gran parte de Latinoamérica se confunde con “casa” y a menudo reviste significados más propios de “patria” que la misma palabra patria.

Spanish HarlemEl Barrio, con mayúscula, es ese lugar único de donde todos los hispanos venían y a donde todos llegaron, que entre todos construyeron con sus propios barrios, con su propia idea de casa para sentir que no faltaba patria. Del país se puede emigrar, de la patria uno nunca se escapa, porque el Barrio se lleva por dentro.

Fue así que East Harlem dejó de ser un neighborhood neoyorquino para transformarse en un barrio latino, en El Barrio, y como no podía ser de otra manera, de ese pedazo de patria que comenzaba en la calle 96 Este con Quinta Avenida, comenzaron a salir sonidos de trompetas, tambores y voces alegres a las que los pies obedecían hechizados.

Sin embargo, en la historia de la música el primero que habló de El Barrio fue el cantante de soul estadounidense Ben E. King, quien compuso en 1960 “Spanish Harlem”, la canción con la cual el vecindario hispano de Nueva York, donde llegó la primera ola de inmigrantes latinoamericanos a principios del siglo XX, entró en la geografía de la música mundial. Es esa vecindad la que en los mismos años del hit de Ben E. King inspiraba a un cierto Willie Colón y atraía a un tal Héctor Lavoe y a un panameño que se hacía llamar Rubén Blades. Cada uno de ellos vio, a su manera,  a ese “Spanish Harlem” como un teatro de los sueños.

El Barrio es un lugar lleno de sonidos que se aparean y originan ritmos mestizos que copian los rasgos de sus creadores.

Pero si quieres entrar en El Barrio debes hacerlo en silencio, callar tu voz y escuchar, como lo propone “Camino al barrio”, tema que escuchamos en el fondo y uno de los pocos de la música afrocaribeña de los años 60 y 70 en carecer por completo de una voz cantante.  “Camino al Barrio” fue compuesto en 1977 por Willie Colón y en sus melodías se entremezclan las fibras de la heterogénea cultura musical latinoamericana, acompañadas por el silencio contemplativo que marca la ausencia de un vocalista, una invitación a contemplar la herencia que nos vuelve uno y muchos, al mismo tiempo, que nos reúne y nos diferencia, que nos enriquece.

Portada del álbum "Tiempo pa' matar"Al entrar a El Barrio, tenemos que estar atentos, caminar con cuidado, como nos lo advierte Héctor Lavoe en “Calle Luna, Calle Sol”. La complejidad social de El Barrio también llegó a la música, a menudo, la única compañía de quienes caminaban por calles abandonadas a la buena suerte del transeúnte, porque ellos, que huían del abandono en sus propios países, se volvieron a encontrar con el abandono a miles de kilómetros de casa.

Por lo tanto, la mala vida invadió a El Barrio, las mafias acecharon las calles, las piernas se movieron más veloces y las sombras fueron enemigas. Las víctimas fueron culpables.

“Te están buscando”, cantó Rubén Blades en 1981, con la orquesta de Willie Colón, y aquí, más que en cualquier otro tema, El Barrio fue sinónimo de Patria: de la misma forma que de esas esquinas se habían apoderado gangsters que mataban y torturaban, sirviéndose del anonimato, de nuestras patrias se habían apoderado también gangsters uniformados que, mediante los mismos métodos, acallaban la diferencia.

El Barrio está habitado por personajes únicos y cada uno de ellos tuvo en Rubén Blades a su mejor pintor pues en temas como “Pedro Navaja” o “Decisiones” pudimos reconocer al Malo, al Borracho, al Galán, al Adolescente y a la Prostituta, entre muchos otros, sin necesidad de que nos los presentaran, ya que se trataba de “Viejos Conocidos”.

Pero si El Barrio es un país, La Esquina es su capital y, por qué no, su Universidad, como lo canta también Rubén Blades en “Maestra Vida”, un tema que merece un capítulo aparte en esta narración pues se trató de la primera “ópera salsa original”, pero cuyo escenario es La Esquina, el lugar donde viendo “aprendo mucho y no aprendo nada”.

Cuando los latinos llegaron a Nueva York a principios del siglo XX se llevaron en los equipajes su propio ecosistema y colonizaron con sus costumbres un lote de esa ciudad-mundo que es la Gran Manzana. Por ese motivo, esa parcela que se ganó con cariño el nombre de El Barrio es al mismo tiempo todos los barrios, todas las calles y todas las esquinas donde ya no podían estar, pero en los cuales siguieron celebrando su identidad.

Acerca de juferoes

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, editor de un conocidísimo portal online (que seguramente alguna vez has visto), apasionado de tecnología móvil y de música afrocubana. Mi escritor preferido es Andrés Caicedo y la mejor película que he visto en mi vida (creo) es La Hora 25 de Spike Lee.

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